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Periodismo y Literatura
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August 10

La bestialidad de la bestia

Colombia no aprende, o mejor, no quiere aprender, o, aún mejor, no la dejan aprender.

A parte de darle mejor apariencia físisca a las ciudades, a partir de grandes inversiones y de licitaciones multimillonarias que benefician a quien se las gana y a quien las otorga, no logramos tomar conciencia de lo que significa convivir (y no me refiero a las empresas de seguridad del otrora Gobernador de Antioquia).

No falta todavía, a pesar de las enseñanzas de Mockus y de los esfuerzos de los gobiernos anteriores por la culturas ciudadana, que se han difundido por todo el país, el genio que sigue arrojando basura a las calles y campos del país. Y qué decir de los que manejan borrachos. Con regularidad los medios dan cuenta de accidentes que dejan muertos y heridos graves po esta causa, pero a nadie parece importanrle. Todos se creen invencibles, inmunes e inmortales. Nadie considera que le puede pasar...Pero pasa.

A eso, hay que sumarle los conductores que manejna por las vías locales y nacionales, como si no hubiera nadie más en ellas. Como si los únicos en la ruta fueran ellos. Entonces adelantan en curva, andan a velocidad excesiva, o, por el contrario, en la ciudades andan muy despacuio por los carrilles rápidos, sin importarles los demás carros en la vía. Cómo es posible que en avenidas como las Américas, el carril llamado rápido esté ocupado por camiones viejos y destartalados, de los que salen de Corabastos, cuya velocidad no supera los 40 kilómetros por hora.

Y no estoy hablando de que quienes ocupan el carril rápido deban andar a 150 kilómetros o más, no. Pero si desarrollar una velocidad razonable que permita el flujo vehícular y no lo entorpezca. Si necesitan ir despacio, háganlo por los carriles lentos, pero no frenen la movilidad cuyas fallas las achacamos generalmente a las vías, pero en muchos casos es responsabilidad total de los conductores. O sino miren a los conductores de buses y a los taxistas, que andan al ritmo que les da la ganasin que les importe como su accionar efacta a los demás. Tan poco les importa, que cuandio un ciudadno responsable les llama la atención, responden con grosería y agresividad. No falta el que se baja armado, como si fuera de hombre atemorizar.

Que diferencia con los animales, y eso que los humanos somos los racionales, se supone. Alguien podría alegar: "pero los animles se comen entre ellos". Claro, pero ellos obedecen auna cadea alimenticia que la misma naturaleza les impone, nosostros, a pesar de la racionalidad que supuestamente nos caracteriza, nos matamos sin descanso, simplemente por favorecer nuestro propio interés.  Cuando un tigre derriba a una cebra para comérsela y alimentar a su manada, ¿qué interés está afectando en las cebras? A lo sumo saca a una cebra de circulación, pero no extermina a toda la manada para obtener un mejor puesto en la jungla, o un contrato millonario, o para evitar que otras cebras lo denuncien a las autoridades.

Cualquier animal parecería ser más racional que un humano. Vive con lo necesario, no acaban la naturaleza, respetan sus jerarquías y se ganan lo que se comen sin buscar ganar más que los demás animales. En el mundo de los hombres y las mujeres ocurre todo lo contrario, simpre se quiere tener más, es casi una obligación vivir con mucho más de lo necesario, y si no se tiene, muchos son capaces de hacer lo que sea, torcido o no, para lograrlo. Estamos acabando con la naturaleza. Solo hay que observar la cantidad de sismos que se han registrado recientemente, antes y después del terrible terremoto de Haití. No se respetan las jerarquias y desde muy pequeños, los huimanos de hoy quieren pasar por encima del que sea para lograr sus intereses. Finalmente, hay quienes se ganana lo que se comen y lo que deberían poderse comer millones de personas afectadas por el mal más terrible que ningún gobierno quiere erradicar, porque no le conviene: la pobreza.

Es una carrera loca hacia la decadencia y la extinción. Simepre nos referimos a los animales como las bestias, y pero las bestialidades las hace el ser humano, porque la bestia responde a las exigencias de sus instinto y de su entorno, sin afectarlo. ¿Qué nos pasa? ¿Será que vivimos tanto el presente que el futuro no importa? Si bien el futuro es incierto y lo único realmente real es el momento presente que se está viviendo, también es verdad que ese momento, ese presente, debe vivirse realizando acciones que no afecten a los demas y que no perjudiquen a quienes vienen después. Porque nosotros vivimos nuestro presente, pero no estaremos aquí permanentemente y si llegarán otros a sufrir las consecuencias de lo que hagamos acá en la convivencia diaria con los demás.

Si vale la expresión, comportémonos como animales y respetemos los parámetros de la naturaleza y los parámetros que impone la ley para una mejor convivencia. Dejemos de cometer las bestialidades que ni las bestias, supuestamente irracionales e inferiores, cometen.

 

 

Jairo Currea Robles

Comunicador Social. Productor General de la Radio Nacional de Colombia. Libro publicado:"Un paso a la Izquierda: crónicas dela desmovilización".

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